Conciencia

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«Para dominar los sentimientos y los pensamientos, es necesario comenzar controlando los gestos de la vida cotidiana. Este es el único modo para desarrollar las facultades psíquicas necesarias a fin de dominar todas las fuerzas instintivas. Hasta que no se ha aprendido a ejercitar la voluntad hasta en el más mínimo gesto de la vida cotidiana, no se conseguirá dominar el odio, la cólera, el desprecio, el disgusto, el deseo de venganza».[1]

Consideraciones introductorias

La conciencia es el otro lado de la medalla de la concentración: de hecho, una persona consciente tiene una conciencia expandida, su atención no está dirigida a una sola parte de su cuerpo físico, emocional o mental, sino que está alerta y es capaz de revisar todo, percibe todo a su alrededor, está atenta a todos los estímulos que vienen del exterior, así como a cada movimiento que tiene lugar en el ser, ya sea físico, psíquico o emocional. Podemos decir que la energía de una persona consciente se difunde uniformemente, precisamente por su capacidad de ser receptivo, atento y alerta a todo lo que sucede alrededor y dentro de uno mismo.

La concentración y la conciencia, sin embargo, no son dos condiciones opuestas, de hecho: se alcanza el estado de perfección sólo cuando se han desarrollado tanto estas facultades; actuar de forma consciente, es decir, con presencia en relación con todo lo que nos rodea, con una conciencia expandida, manteniendo la concentración en lo que estamos haciendo: este es el objetivo de estas prácticas. Estos dos estados internos están bien representados por el símbolo esotérico del sol, un círculo con un punto en el centro : la concentración representa el centro y todos los movimientos que van en esta dirección, mientras que la conciencia representa la periferia y los movimientos que desde el centro van hacia la circunferencia.

Entonces, para lo que sea que haga, necesita al menos cierta concentración y un poco de conciencia, teniendo en cuenta el hecho de que hay diferentes niveles de intensidad de estos estados internos complementarios. Estar profundamente enfocados y conscientes, mientras actuamos, significa dar a nuestras acciones un movimiento armonioso y beneficioso, significa estar en el presente, significa situaciones de dominio, ser Maestros de nosotros mismos.

De hecho, Omraam Mikhaël Aïvanhov explica:

«observad incluso vuestro manera de estar en la mesa: os daréis cuenta de que no sabéis dominar vuestras manos. No hacéis más que cambiar el tenedor y el cuchillo, chocar el vaso, tamborilear sobre el borde del plato, desmigajar el pan, etc... ¿Como pensáis que conseguiréis dominar poderes que os superan, si no habéis conseguido, todavía, controlar vuestras manos? Incluso cuando meditáis, no siempre conseguís tenerlas inmóviles. ¿Queréis realizar grandes cosas? Pues bien, comenzad con las cosas pequeñas, porque son las pequeñas cosas que un día conseguirán mover las grandes».[2]

Para dominar estas "pequeñas cosas", los gestos, se necesita mucha presencia, es decir, mucha conciencia y también mucha concentración. La conciencia nos permite, en particular, vivir en el momento presente, en el aquí y ahora. Muchas prácticas meditativas tienen esta función: devolvernos al presente, permitirnos recuperar el contacto con la realidad, con nosotros mismos, con nuestros pensamientos y emociones, y sobre todo nos enseñan a dominar los estados psíquicos y emocionales difíciles y negativos.

Aquí hay dos pasajes más de Omraam Mikhaël Aïvanhov sobre la importancia de vivir en el presente, sobre la importancia de la conciencia:

«Jesús decía: "No os preocupéis por el mañana, porque el mañana, se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal". Algunos han interpretado estas palabras como una invitación para vivir despreocupadamente. Al contrario: Jesús hace hincapié sobre la conciencia, la vigilancia que nos ayudan a vivir bien el hoy. "Cada día tiene bastante con su propio mal". Es necesario pues “padecer”, porque el mañana no se desenmaraña solo, es imprudente dejar que venga sin haber preparado nada. No preocuparse del mañana, supone que nos preocupamos de hoy. Es el hoy el que reclama toda nuestra atención, todos nuestros cuidados. ¡Cuántas personas olvidan el presente para pensar en el futuro! Puesto que están viviendo el presente, creen que no hay tantas cuestiones a plantearse al respecto. Pues bien, sí, es precisamente sobre el presente que es necesario concentrarse.».[3]
«El presente es privilegio de Dios. Dios vive en un eterno presente, y es al presente que Él le ha dado todo el poder. Sabiéndolo, cualquiera de vosotros debe decirse a sí mismo: " También hoy, dispongo del hoy. El pasado ya ha sido, el futuro todavía no ha llegado. Sólo el presente me pertenece. Por esto, "¡al trabajo!" ¿Pero que hacen, la mayor parte, de los seres humanos? Ma che cosa fanno invece gli esseri umani, per la maggior parte? Están rumiando sobre el pasado, sueñan con el futuro, y están ausentes en el presente: dejan: que discurra sin saber como vivirlo.La mayor parte de las veces, el pasado es objeto de pesares y remordimientos: se llenan i bei vecchi tempi, o bien se reprocharán los errores, la elección hecha, las decisiones tomadas en el pasado. En cuanto al futuro... Pero si no se sabe como actuar en el presente, ¿Qué futuro podemos esperar? Aunque esperando que el futuro será feliz, mejor, nos preocupamos por: ¿qué sucederá? Y será así hasta que no se aprenda a basar el mañana sobre la base sólida del hoy».[4]

Entre los medios más efectivos para desarrollar una presencia consciente debemos recordar las oportunidades que ofrecen los 5 sentidos. Estas herramientas extraordinarias que la Inteligencia cósmica nos ha dado son 5 "puertas" que nos permiten ponernos en contacto con el mundo, conocerlo e interactuar con él. Sobre todo, sin embargo, el uso correcto de los 5 sentidos nos permite estar en el presente. Cuando, por ejemplo, escuchando conscientemente una pieza musical, desarrollando la concentración y evitando cualquier tipo de distracción, entramos en contacto con la realidad y, al escuchar, "vivimos el presente". En este punto, Aïvanhov es muy explícito, tanto como para afirmar que los 5 sentidos no sólo nos permiten vivir en el presente, sino también para entrar en ese estado de consciencia llamado eternidad[5]:

«El hombre ha hecho de la vida eterna una cuestión tan abstracta que no consigue darse cuenta de que tiene a su disposición todos los elementos para poder vivirla: los ojos, las orejas, la nariz, la boca, las manos. […] Cuánto más tengáis en consideración a vuestros cinco sentidos, y estéis atentos a la manera de la que os servís de ellos, más os aproximaréis al conocimiento de las cosas supremas, que ningún libro, ningún filósofo os revelará jamás. La revelación proviene de vuestro interior y no os engaña jamás: ella es el resultado de usar correctamente los 5 sentidos. Si sabéis educar vuestros 5 sentidos tendréis el conocimiento sin ningún error».[6]

El uso consciente de los 5 sentidos nos lleva a desarrollar dos cualidades importantes del ser: la presencia, que es el estado del Ser de la conciencia en el que podemos experimentar y disfrutar la eternidad y el desarrollo del conocimiento intuitivo, una forma de conocimiento superior, donde los 5 sentidos nos permiten descifrar y entender personas y situaciones.

Bibliografia

Obras y/o conferencias de Omraam Mikhaël Aïvanhov sobre el tema tratado

Monografías o artículos sobre el tema tratado, en relación con la enseñanza de Omraam Mikhaël Aïvanhov

  • Centro Studi Omraam Mikhaël Aïvanhov (2016), La Meditazione nell’Insegnamento di Omraam Mikhaël Aïvanhov, in "Misli", pp. 128 e ss.

Multimedia (imágenes, audio, video)

Extractos de conferencias de Omraam Mikhaël Aïvanhov (audio y/o video)

Conferencias de Omraam Mikhaël Aïvanhov (audio y/o video) publicadas

Notas

  1. Aïvanhov, O. M., Pensamientos cotidianos 2015 (10 de marzo), Prosveta, 2014.
  2. Aïvanhov, O. M., Pensamientos cotidianos 2015 (10 marzo), Prosveta, 2014.
  3. Aïvanhov, O. M., Pensamientos cotidianos 2012 (1 de Julio), Prosveta, 2011.
  4. Aïvanhov, O. M., Pensamientos cotidianos 2012 (31 de diciembre), Prosveta, 2011.
  5. Ver artículo sobre Identificación.
  6. Aïvanhov, O. M., El grano de mostaza, Prosveta, 2002, pp. 17-18.

Véase también

Enlaces externos



Advertencia para el lector: la redacción de este artículo, provisional y ejemplificativa, es sólo un punto de partida, ya que el argumento ha sido tratado por Omraam Mikhaël Aïvanhov en el ambito de miles de conferencias de él dadas entre el 1938 y el 1985. El investigador encontrará importantes aspectos de nuevo interés leyendo o escuchando directamente sus conferencias, editadas por la "editorial Prosveta", única y exclusiva titular de los derechos de su obra. Por lo tanto, este artículo no expresa de modo completo y exhaustivo el pensamiento de Omraam Mikhaël Aïvanhov sobre el argumento.


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